Henry Ford decía: “Si crees que puedes, podrás”. Y el creador de las
empresas Sony, decía: “No se pueden crear empresas grandes con hombres
con una mentalidad pequeña”.
Los expertos en el deporte decían
que no se podía correr una milla, en menos de 4 minutos, porque el
cuerpo humano no estaba capacitado para ello. Era imposible.
Con el paso del tiempo, se hicieron estudios y los expertos siguieron
afirmando lo mismo, hasta que un buen día, un joven, decidió romper el
récord. Él no escuchó, ni hizo para sí todos los pensamientos negativos
que dijeron los entendidos en la materia. Simplemente se concentró en
que él rompería ese récord de correr una milla en menos de 4 minutos.
Este joven, después de entrenar y de constantemente enfocar su mente en
esta meta, lo logró. Su nombre es Roger Vanister.
Después de
Roger han seguido rompiendo este record más de 336 atletas en los
diferentes juegos olímpicos a lo largo de la historia.
Pero,
¿qué fue lo que pasó con todos los atletas que habían participado antes
de que llegara Roger Vanister con su nuevo récord? Y ¿qué fue lo que
pasó con Roger Vanister? La barrera no estaba en sus piernas ni en el
cuerpo humano. La barrera de los atletas antes de Vanister estaba en su
mente.
Dios te dio un potencial increíble para hacer de tu
mente el instrumento más poderoso para dar bondad, para recordar sin
dolor, para recordar el pasado como una enseñanza que hoy te ha hecho
crecer en el amor verdadero, en la sencillez, en la humildad, en el
reino de Dios.
Todas las barreras que encuentres a lo largo del
camino, comenzarán en tu mente. No importa lo que haya pasado, ya pasó.
Lo que importa es hoy, tu actitud, tu apertura a la gracia, tu deseo de
salir adelante comenzando por orar, por estar con el Señor para dejar
que Él comience a animarte, a fortalecerte, a iluminarte, a levantarte.
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