martes, 3 de julio de 2012

Recuerda que para llegar a tu destino necesitas:

1. Descubrir el propósito por el cual has nacido y correr hacia él cada mañana
2. Reconocer que necesitas comprar tu libertad y estar consciente de que pasaras por muchos obstaculos en el proceso, pero recuerda que es solo un escalón hacia tu meta final
3. Estar lo sufuciente cerca del Padre como para oír su suspiro y dejar de ser invisible, a fin de transformarte en invencible
4. No olvidarte de que fue lo que te enamoró del Señor, de modo que tu brújula sea esa llama sagrada del amor incondicional que nunca debe apagarse.
5. Tener en cuenta que nunca pierdes el derecho a sentarte a la mesa de tu Padre, aun cuando te sientas demasiado indigno como para participar de ella.
6. Tener una visión muy clara para que jamás ningún fracaso intente detenerte
7. Animarte a bajarte de la barca y caminar sobre las aguas, aún a riesgo de hundirte
8. No olvidar que eres el agente de cambio en tu propia línea sanguínea, así que todo comienza de nuevo a partir de tí
9. Recordar que la presencia de Dios deberá ser tu toque distintivo y lo único que no puedes darte el lujo de perder jamás
10. No enamorarte del éxito solamente; saber que si anhelas llegar a tu destino, deberás pagar el precio de la crítica y ser efectivo
11. Dejar de esconderte detrás de la "voluntad de Dios" y arriesgarte a emprender algo que nadie pueda olvidar
12. Saber que cuando descubres tu propósito, el tiempo significa oro para ti.
13. Transformar tu visión en un plan concreto y conocer exactamente cuanto cuesta.

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