El
hombre de éxito sabe que todos los días no son alegría. Y es que las
caídas, los tropiezos, esos fracasos temporales, le dan sabor a la vida.
Ellos hacen que el éxito sea aún más sabroso: sin los fracasos previos,
el éxito no es éxito. En su camino hacia la riqueza, tenga siempre
presente que no todos sus esfuerzos van a concluir en triunfos, pero
sepa que cada intento lo acerca a su objetivo. Pase
lo que pase, no desmaye; comprenda que es una ley universal: No todos
los intentos se ven coronados por la victoria y no todos los días es
navidad. Aun así, siga firme. Recuerde: La riqueza es para los que
demuestran que son más grandes que cualquier problema.
Fuerte el espíritu y alto el pensamiento,
Siempre Imparables!!
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